Entradas con la etiqueta 'campo de prisioneros'

¿Sabes quién es Soporopo?

Podrás conocerlo en el cuentacuento: “Historias de Soporopo. El árbol de la memoria y el futuro”.

El día de los Patrimonios de Niñas, Niños y Adolescentes se estableció el 25 de mayo de 2023, mediante el Decreto Nº21 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Con este evento se busca conmemorar hitos globales de promoción de los derechos de las infancias: el Día Universal de la Niña y del Niño, la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos de la Niña y Niño (1959) y de la Convención de los Derechos del Niño y Niña (1989).

En el marco de esta instancia este 23 de agosto invitamos a todas las familias a conocer esta historia a través del material audiovisual que permitirá de forma entretenida reflexionar sobre la importancia de conocer nuestra historia.

Además, niños y niñas podrán descargar material para pintar a Soporopo a través del siguiente link

Pintar a Soporopo

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A 50 años de la huelga de hambre en Melinka-Puchuncaví: la dignidad como acto de resistencia.

Este 31 de julio se cumplen 50 años de una de las acciones de resistencia más significativas protagonizadas por personas prisioneras políticas durante la dictadura civil-militar en Chile: la huelga de hambre realizada en el campo de concentración de Melinka-Puchuncaví en 1975. La protesta, que se extendió por más de una semana, se trató de la primera huelga de hambre en dictadura y fue encabezada por cerca de un centenar de prisioneros políticos, en su mayoría militantes del MIR, quienes pese a estar privados de libertad, respondieron con dignidad y coraje frente a una de las maniobras más brutales de desinformación impulsadas por la dictadura, la llamada “Operación Colombo”.

Durante la última semana de julio de ese año, los principales medios de prensa oficialistas difundieron una noticia que sacudiría al país en la que señalaba que 119 militantes de izquierda habrían muerto en el extranjero asesinados por sus propios compañeros. Esta operación de propaganda, orquestada por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en colaboración con servicios de inteligencia de Argentina y Brasil, buscaba encubrir el asesinato y desaparición forzada de estas personas, muchas de las cuales habían sido vistas previamente en centros de detención clandestinos como Villa Grimaldi, Londres 38, o Tres Álamos. Fue una estrategia sistemática para deslegitimar a las víctimas, fracturar los lazos políticos y borrar toda responsabilidad del Estado en su desaparición.

En ese contexto, los prisioneros del campo de Melinka al tomar conocimiento de la noticia, reconocieron en las listas publicadas nombres de compañeras y compañeros con quienes habían compartido encierro, por lo que decidieron emprender una huelga de hambre como gesto ético y político de denuncia. Aislados, sin acceso a medios de comunicación ni garantías mínimas, la huelga fue una forma de romper el cerco informativo e interpelar a la comunidad nacional e internacional, siendo también un gesto y un poderosa señal hacia los familiares de las personas detenidas desaparecidas, que seguían buscando respuestas en un país sumido en el miedo y la represión. “El momento más emotivo fue cuando, al octavo día, llegaron los familiares de los detenidos desaparecidos y nos hicieron la “V” de la victoria; estábamos contentos, yo personalmente estaba súper emocionado. Por lo menos les habíamos dado a los familiares un respaldo, a pesar de las circunstancias que tenían y de las posibilidades que nos podía otorgar esa acción. A pesar de todo eso, había habido un espíritu colectivo de solidaridad y de convicción”, rememoró Julio Torres Villegas, quien fue parte de la huelga de hambre.

La protesta llegó a oídos del entonces Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien intercedió ante el régimen, lo que contribuyó a su finalización tras ocho días de resistencia. “Terminamos el movimiento porque creíamos que habíamos logrado denunciar y hacer saber en el exterior y en Chile que era una farsa que los 119 habían muerto en el extranjero, siendo que habían sido detenidos en Chile, torturados en la Villa Grimaldi, y habían sido direccionados por la propia Dirección de Inteligencia Nacional hacia lugares desconocidos”, recuerda Jorge Weil Parodi, sobreviviente de Villa Grimaldi y ex prisionero de Melinka Puchuncaví. 

En un país donde persisten las desigualdades estructurales, los discursos negacionistas y las violaciones a los derechos humanos, recordar la huelga de hambre de Melinka es reafirmar nuestro compromiso con la memoria, la justicia y la dignidad. No se trata solo de mirar al pasado, sino de preguntarnos qué hacemos hoy, desde nuestras instituciones, espacios de memoria y comunidades, para que actos como estos no se repitan jamás. Recordar la huelga de hambre de Melinka no es solo un ejercicio de memoria histórica; es, ante todo, un compromiso ético con quienes lucharon por un país más justo y con quienes siguen luchando hoy para que hechos como estos no se repitan jamás.


Destacamos la importancia de los registros y construcción de Archivos Orales como fuente primaria para conocer nuestra historia. Invitamos a los ex prisioneros políticos de Melinka-Puchuncaví, que han sido parte de esta historia a registrar su testimonio en el archivo oral de la Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncaví. Contáctanos a melinka.puchuncavi@gmail.com para mayor información.

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Con la reconstrucción de la cabaña y su puesta en valor culmina proyecto museográfico del campo de prisioneros Melinka Puchuncaví

La aspiración de la Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncaví por reconstruir ya está lista para abrirse a la toda la comunidad y así conocer sobre la historia de esta colonia de veraneo que fue campo de detención en dictadura. Esto fue posible gracias al financiamiento del Ministerio de Justicia y los DD.HH.

Este mes ha concluido el proyecto titulado “Diseño e implementación museográfico y museológico del museo de sitio balneario popular y campo de prisioneros políticos Melinka Puchuncaví etapa 1” que nos ha permitido como organización llevar a cabo la primera parte del diseño museológico y museográfico de este Monumento Nacional en la categoría de Histórico.

Se trata de un proyecto que fue financiado por el Fondo Concursable para Proyectos de Cultura y Sitios de Memoria 2021 de la Unidad Programa de Derechos Humanos convocado y financiado por la Subsecretaría de Derechos Humanos (SDDHH) del Ministerio de Justicia y los DDHH, que nos fue adjudicado desde el mes de mayo.

“Con todos los contratiempos y dificultades que trajo la pandemia, el proyecto ha terminado, y podemos decir que se ha desarrollado en un período de tiempo muy acotado, cumpliendo satisfactoriamente los objetivos, sus resultados y productos planteados”, explica Silvana Griffero, coordinadora general del proyecto y miembro de la Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncaví. 

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La gente de Puchuncaví salió a la calle a vernos pasar y aplaudir.

Recuerdos a 45 años del Cierre del Campo de Prisioneros Políticos Melinka – Puchuncaví

Por: Rodrigo del Villar Presidente, Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncaví.

17 de noviembre de 1976. Los últimos 168 prisioneros políticos recluidos del campo Melinka -Puchuncaví fueron puestos en libertad.

La presión internacional finalmente había conseguido que la dictadura cívico militar se viese forzada a liberar los presos políticos de Puchuncaví. 

Fue un momento de enorme trascendencia, pensando en el significado que la libertad tiene para cualquier ser humano más aún como en el caso de los presos políticos (PP) en este país, que permanecían indefinidamente detenidos por la famosa ley de seguridad interior del Estado. 

La alegría y emotividad por el reencuentro con la familia fue enorme. Pero al mismo tiempo, el recuerdo de tantos camaradas conocidos en el transcurso del tiempo fueron asesinados o hechos desaparecer, oscureció de alguna manera esta liberación y también sembró la inseguridad frente a una nueva realidad que se abria fuera de las alambradas: que no había garantías de ningún tipo frente a esta libertad tremendamente vigilada.

Este emblemático ex campo de veraneo y posterior campo de prisioneros políticos vivió una metamorfosis que el paso del tiempo y el clima costero fueron borrando paulatinamente. 

Con la creación de la Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncavi, se inicia una etapa cuyo fin es la recuperación de la memoria y el trabajo mancomunado entre ex PP, nuevas generaciones y la comunidad de Puchuncaví. 

Esta nueva situación nos hace ver un futuro enormemente positivo y de muchas perspectivas de enorme importancia para la comuna, la región y el país, porque podemos construir un testimonio de lo que fue ese horror, para que las generaciones actuales y futuras lo conozcan y valoren la democracia y los DDHH.

A continuación comparto  un extracto de las memorias de Germán Larrabé, llamadas  “Liberación”

«Durante la campaña para las elecciones presidenciales del año 1976 en los Estados Unidos, el candidato demócrata Carter se distanciaba de la política de Ford y acusaba a las dictaduras militares por las permanentes violaciones de derechos humanos.

Su amenaza era restringir la ayuda militar y las relaciones económicas con todos los regímenes dictatoriales en América del Sur. El gobierno de Pinochet estaba amenazado de un aislamiento diplomático en caso de no mostrar signos de mejoría.

A principios de noviembre Carter ganó las elecciones contra Gerald Ford y se preparaba para asumir el cargo en enero de 1977.

En un gesto de democratización para la opinión pública internacional, Pinochet decidió, de un día para otro, liberar a los detenidos por «Estado de Sitio ». 

A mediados de noviembre, por la radio, nos enterábamos de la medida de amnistía y no podíamos creer que los buses llegarían al día siguiente para trasladarnos a Santiago. 

Fué todo tan rápido que nadie reaccionó en forma racional. 

Durante la noche antes de la liberación, sufrí el primero de varios cólicos renales. El Dr. Francisco Vielma, el chico Vielma, me injectó un calmante y en esas condiciones guardé mis cosas, agarré mi televisor, mis libros, y no sé cómo me subí al bus de carabineros.

 Francisco se sentó a mi lado y yo tengo vagos recuerdos del viaje. Lo que sí noté fue el contraste con el viaje de ida. El año 74 íbamos en el suelo del bus, y los carabineros iban sentados en los asientos normales. O sea, nadie nos vió. 

Ahora íbamos sentados normalmente y la guardia consistía en solamente unos pocos carabineros repartidos por el bus. 

La gente de Puchuncaví salió a la calle a vernos pasar y aplaudir.«

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Proyecto museográfico de Melinka avanza a toda máquina

Falta muy poco para que la iniciativa de convertir al ex campo de prisioneros de Puchuncaví en un museo de sitio vea la luz. La meta es abrir este espacio a toda la comunidad para dar a conocer la historia de este lugar que fue colonia de veraneo y campo de concentración en dictadura, para así fomentar una cultura de educación y respecto en derechos humanos.

Una cajetilla de cigarros de los años setenta. Unas «calugas», como se llamaban a pequeños trozos de papel escritos con letra muy pequeña, para enviar mensajes ocultos y otros vestigios de los años ochenta y noventa son parte de los “tesoros” que el equipo de trabajo está recuperando y transformando lo que fuera un sitio abandonado por tantos años encontrados en estos meses.

Imagen de objeto de la colección museográfica de la Corporación que fue encontrado en cabaña.

Así avanza la Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncaví para convertirse en un museo de sitio sobre la base de la recuperación tanto del entorno del campo como de la cabaña, que fue trasladada desde Maitencillo hasta Puchuncaví, para ser ubicada en la locación exacta donde fue usada como campo de prisioneros políticos, entre 1973 y 1976.

Esto, en el marco del proyecto “Diseño e Implementación del Proyecto Museológico y Museográfico en Museo de Sitio Balneario Popular y Campo de Prisioneros Políticos Melinka-Puchuncaví, Etapa-1”, del Fondo Concursable para Proyectos de Cultura y Sitios de Memoria 2021 de la Unidad Programa de Derechos Humanos, financiado por la Subsecretaría de Derechos Humanos (SDDHH) del Ministerio de Justicia y los DDHH desde el mes de junio del presente año.

En este proyecto, la Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncaví propuso una iniciativa para diseñar, implementar y consolidar un proyecto museológico y museográfico en Sitio Balneario Popular y Campo de Prisioneros Políticos Melinka-Puchuncaví.

“Hemos estado trabajando fuertemente para avanzar y cumplir los tiempos del proyecto. A pesar de los contratiempos del entorno pandémico y superar los imponderables como es la dificultad en adquirir ciertos materiales. Afortunadamente el equipo humano y profesional con el que contamos está muy comprometido con la iniciativa  y se ha podido avanzar lo más posible en dejar habilitada la cabaña destacando sus diferentes etapas de ocupación de lo que ha sido el sitio de memoria de Melinka-Puchuncaví: balneario popular, centro de detención, abandono y hoy monumento nacional en categoría histórico (MH), museo de sitio, así como el trabajo relacionado con la conservación del atributo cancha de basquetbol” explica Silvana Griffero Jefa del Proyecto.

De este modo, el proyecto camina rápidamente hacia su concreción.

“Avanzamos hacia el sueño de hacer de un centro de detención una obra para toda la comunidad que de cuenta de nuestra historia reciente y permita generar en torno a ella una cultura de respecto, memoria y derechos humanos, que sea para toda la comuna de Puchuncaví”, recalca Rodrigo del Villar, presidente de la Corporación.

Escucha podcast C. Montiel, en visita guiada por Melinka-Puchuncaví

PRONTA INAUGURACION

En el proyecto trabaja un equipo interdisciplinario constituido por una museóloga, técnicas en conservación, bióloga, diseñadores industriales, e ingeniera junto a la a directiva, amigos y amigas de la Corporación.

Imagen de una de las reuniones de trabajo del equipo.

La meta es que, al finalizar este proyecto, se dispondrá de un guión museográfico, soportes físicos para exhibir las colecciones museográficas que permitirán la gestión de visitas guiadas en el Museo de Sitio a estudiantes y público en general.

Conversamos con Tatiana Wolff, museóloga a cargo de asesorar al proyecto y con trayectoria en temas vinculados a Derechos Humanos, “Mi asesoría fue proponer un recorrido temático conceptual de lo que podría ser el perfil del museo con una primera sala para abordar la recuperación de la cabaña y toda la lucha que han estado dando en la Corporación y la idea de a futuro tener un centro cultural además del museo de sitio”, explica.

“Hay una segunda sala, para Balneario Popular, luego la tercera sala más relacionada con el campo de prisioneros la resiliencia, resistencia y represión  propiamente tal y luego la cuarta sala que será una reconstrucción de una cabaña-celda, tal cual era [en los setenta], todas las salas incorporan además fotografias”, detalla.

Tatiana comenta que, durante los meses de trabajo, aparecieron en el camino otros elementos que a futuro se van a destacar e integrar al museo de sitio, tales como rayados en los muros o elementos de la cancha de básquetbol, que fue construida por los mismos detenidos y que entonces tiene un valor especial adicional.

“Hay un trabajo con el Centro Nacional de Conservación y Restauración (CNCR) de restauración de la cancha de basquetbol y la cabaña en sí misma [junto a] otros objetos más pequeños que se han ido encontrando a partir de la desmantelación de la cabaña. (…) Además un desafío extra para los diseñadores y museógrafos fue diseñar un mobiliario  auto soportante, ya que no se intervenir la cabaña ni el espacio (MH) y la cual se debe seguir protegiendo” indica la profesional.

El trabajo registra importantes avances, “en torno a un 75%” dice Wolff, en parte porque debido a la pandemia y sus efectos, hubo inconvenientes con los traslados hacia la zona, pero también porque hay escasez de ciertos materiales, especialmente maderas, para avanzar más rápido en instalaciones y soportes.

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