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A 50 años de la huelga de hambre en Melinka-Puchuncaví: la dignidad como acto de resistencia.

Este 31 de julio se cumplen 50 años de una de las acciones de resistencia más significativas protagonizadas por personas prisioneras políticas durante la dictadura civil-militar en Chile: la huelga de hambre realizada en el campo de concentración de Melinka-Puchuncaví en 1975. La protesta, que se extendió por más de una semana, se trató de la primera huelga de hambre en dictadura y fue encabezada por cerca de un centenar de prisioneros políticos, en su mayoría militantes del MIR, quienes pese a estar privados de libertad, respondieron con dignidad y coraje frente a una de las maniobras más brutales de desinformación impulsadas por la dictadura, la llamada “Operación Colombo”.

Durante la última semana de julio de ese año, los principales medios de prensa oficialistas difundieron una noticia que sacudiría al país en la que señalaba que 119 militantes de izquierda habrían muerto en el extranjero asesinados por sus propios compañeros. Esta operación de propaganda, orquestada por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en colaboración con servicios de inteligencia de Argentina y Brasil, buscaba encubrir el asesinato y desaparición forzada de estas personas, muchas de las cuales habían sido vistas previamente en centros de detención clandestinos como Villa Grimaldi, Londres 38, o Tres Álamos. Fue una estrategia sistemática para deslegitimar a las víctimas, fracturar los lazos políticos y borrar toda responsabilidad del Estado en su desaparición.

En ese contexto, los prisioneros del campo de Melinka al tomar conocimiento de la noticia, reconocieron en las listas publicadas nombres de compañeras y compañeros con quienes habían compartido encierro, por lo que decidieron emprender una huelga de hambre como gesto ético y político de denuncia. Aislados, sin acceso a medios de comunicación ni garantías mínimas, la huelga fue una forma de romper el cerco informativo e interpelar a la comunidad nacional e internacional, siendo también un gesto y un poderosa señal hacia los familiares de las personas detenidas desaparecidas, que seguían buscando respuestas en un país sumido en el miedo y la represión. “El momento más emotivo fue cuando, al octavo día, llegaron los familiares de los detenidos desaparecidos y nos hicieron la “V” de la victoria; estábamos contentos, yo personalmente estaba súper emocionado. Por lo menos les habíamos dado a los familiares un respaldo, a pesar de las circunstancias que tenían y de las posibilidades que nos podía otorgar esa acción. A pesar de todo eso, había habido un espíritu colectivo de solidaridad y de convicción”, rememoró Julio Torres Villegas, quien fue parte de la huelga de hambre.

La protesta llegó a oídos del entonces Cardenal Raúl Silva Henríquez, quien intercedió ante el régimen, lo que contribuyó a su finalización tras ocho días de resistencia. “Terminamos el movimiento porque creíamos que habíamos logrado denunciar y hacer saber en el exterior y en Chile que era una farsa que los 119 habían muerto en el extranjero, siendo que habían sido detenidos en Chile, torturados en la Villa Grimaldi, y habían sido direccionados por la propia Dirección de Inteligencia Nacional hacia lugares desconocidos”, recuerda Jorge Weil Parodi, sobreviviente de Villa Grimaldi y ex prisionero de Melinka Puchuncaví. 

En un país donde persisten las desigualdades estructurales, los discursos negacionistas y las violaciones a los derechos humanos, recordar la huelga de hambre de Melinka es reafirmar nuestro compromiso con la memoria, la justicia y la dignidad. No se trata solo de mirar al pasado, sino de preguntarnos qué hacemos hoy, desde nuestras instituciones, espacios de memoria y comunidades, para que actos como estos no se repitan jamás. Recordar la huelga de hambre de Melinka no es solo un ejercicio de memoria histórica; es, ante todo, un compromiso ético con quienes lucharon por un país más justo y con quienes siguen luchando hoy para que hechos como estos no se repitan jamás.


Destacamos la importancia de los registros y construcción de Archivos Orales como fuente primaria para conocer nuestra historia. Invitamos a los ex prisioneros políticos de Melinka-Puchuncaví, que han sido parte de esta historia a registrar su testimonio en el archivo oral de la Corporación de Memoria y Cultura de Puchuncaví. Contáctanos a melinka.puchuncavi@gmail.com para mayor información.

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Los embalajes de conservación su relevancia en las colecciones.

Los embalajes de objetos patrimoniales son centrales para la conservación de las colecciones, dado que los resguardan tanto en depósito como en los procesos de traslado. Su creación, si bien es estandarizada en cuanto a los materiales, es un proceso específico dependiendo de las tipologías y formas de objetos, como también a su estado de conservación.

Los embalajes se definen como sistemas integrales que cumplen con la función de almacenar, transportar y manipular un bien cultural (ICC, 2014a; Elgueta, De la Calle y Naranjo, 2022). Protegen los objetos del deterioro que puede sufrir durante  su acopio en depósito y en los traslados, por lo tanto son centrales para una correcta conservación de la colección. 

Su estructura base consta de envoltura, receptor y contenedor, los cuales se disponen para resguardar al objeto del ambiente previniendo roces, para mantener seguro el conjunto y para protegerlo, respectivamente (Elgueta, De la Calle y Naranjo, 2022). 

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Melinka impulsará en Valparaíso una red de docentes por los Derechos Humanos 

La iniciativa, inédita en la región, es parte de su proyecto educativo 2025, y que tiene como pilar la creación de formadores en educación de Derechos Humanos y memoria, esto para potenciar el vínculo con las nuevas generaciones y los sitios de memoria.

Este año el equipo de Melinka impulsa una iniciativa que hará realidad un anhelo que partió el día en que abrieron sus puertas como sitio de memoria. Ya en las primeras visitas notaron que niños, niñas y adolescentes asistían principalmente gracias a la gestión de sus establecimientos o en compañía de padres y madres, quienes llegaban con el interés de rescatar su historia y poner en valor la importancia de los Derechos Humanos.  

Rodrigo del Villar, presidente de la corporación, indicó que la planificación partió a mediados de 2024, cuando decidieron que la prioridad del 2025 sería la educación en la comunidad. “Hemos tenido visitas de gente de la tercera edad de La Ligua y de Puchuncaví, también de Santiago. Pero creo que lo fuerte, lo que nos permite pensar que esto va a tener éxito, es precisamente la respuesta que hemos tenido de parte de estudiantes y docentes de Puchuncaví y de Ventanas”, señaló del Villar. 

Para que esta iniciativa tomase forma, la corporación puso como guía de planificación a Carlos Carroza, profesor de filosofía y educador en Derechos Humanos, quien partió con la articulación del Área de Educación en Derechos Humanos de la organización. El educador explicó que lo primero fue generar una propuesta que identificó a dos actores principales: docentes y estudiantes. 

“Consideramos que el desarrollo de formadores es el corazón del quehacer en la educación en Derechos Humanos y memoria de la corporación, y además en la generación de agentes de cambio. Es a través del cómo nosotros vamos a aterrizar esto en las y los jóvenes, particularmente en los estudiantes secundarios”, indicó Carroza, quien agregó que ya hay un primer curso diseñado para docentes, un trabajo formativo que quedó pendiente el 2024 y que será retomado este año.

Para desarrollar el proyecto, como está trazado, las energías están puestas en el Fondo de Memoria y Derechos Humanos de la Subsecretaría en Derechos Humanos, donde la iniciativa se sustenta en tres pilares. Principalmente es un proyecto formativo integral, consistente en un curso de 12 semanas en metodología E-learning, con contenido de educación en Derechos Humanos, pedagogías de las memorias y patrimonio, y que termina con elementos vinculados a metodología activa del aprendizaje, tanto de la neuroeducación como el Aprendizaje Basado en Proyectos. 

Trabajar en red

unto con generar el curso también se traza una iniciativa inédita en la región: la Red de Docentes por los Derechos Humanos de la Región del Valparaíso. A nivel nacional existe la Red de Equipos de Educación en Derechos Humanos, con integrantes institucionales y de organizaciones, pero que no necesariamente son docentes de aula: “por lo tanto, esta va a ser la primera red a nivel nacional, pero lo vamos a enfocar efectivamente en nuestro radio de acción, que es la región del Valparaíso”, agregó el educador.

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Conociendo las colecciones del Museo de Sitio Melinka Puchuncaví 

Las colecciones del Museo de sitio Melinka Puchucaví preceden su instalación. Se fueron armando a partir de las diversas donaciones de ex prisioneros y de elementos materiales que se fueron recogiendo en proyectos referidos al sitio, como el traslado de la cabaña y el proyecto arqueológico. Su relevancia es ser una fuente de información única, representando a través de su materialidad la memoria de las distintas etapas que forman parte de la historia del hoy Sitio de memoria

El Museo de Sitio Melinka Puchuncaví se establece de manera concreta el año 2021, cuando la cabaña original del campo fue trasladada al Sitio de memoria desde la escuela Básica de Maitencillo. A partir de este importante hito se incorpora la visión de museo como un espacio de interpretación y de conocimiento, donde pudiera narrase a través de objetos, documentos, fotografías y testimonios, la historia de ocupación del Sitio. 

Sin embargo, las colecciones que hoy forman parte del acervo del Museo comenzaron a armarse previamente, en base al trabajo de la Corporación y la volunta de muchos ex prisioneros que quisieron dejar en manos de esta organización sus objetos. 

La colección incluye objetos fabricados en el campo de prisioneros como son las artesanías carcelarias en textiles, madera, hueso, yeso y metal, xilografías, cartas, guiones de teatros, las cuales han sido donadas por ex prisioneros y documentos y dibujos también de la época de funcionamiento del campo de prisioneros recibidos por donaciones. 

También contempla objetos relacionados con el periodo constructivo, como son clavos, pernos, placas, restos de madera encontrados in situ o al momento del desarme de la cabaña, elementos del periodo en que la cabaña estuvo en la Escuela mientras fue usada como jardín infantil como juguetes y lápices, y como casa del cuidador (hilos, ajugas, cepillos, entre otras).

Además se cuenta con un diverso acervo documental desde la época de balneario hasta la actualidad. Recientemente se recibió como donación del Fondo Asociación Comité Mémorie et Justicie Chile Suisse: RAMÓN ARIEL SANZANA REYES, el cual contienen documentos de alta relevancia de la época de campo de prisioneros, como guiones de teatro y otros escritos, como también diarios de época y documentos producidos en el campo de detención de 3 álamos. 

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INVITACIÓN A TESTIMONIAR EN EL ARCHIVO ORAL DEL SITIO DE MEMORIA MELINKA-PUCHUNCAVÍ

El Sitio de Memoria Campo de Prisioneros Políticos Melinka-Puchuncaví y Balneario Popular y invita a todas aquellas personas que vivieron o fueron testigos de los hechos ocurridos durante la dictadura cívico-militar en este recinto, a compartir su testimonio como parte del Archivo Oral. Este esfuerzo busca rescatar y preservar las memorias de quienes fueron afectados directa o indirectamente por la represión y que, hasta hoy, guardan valiosos relatos sobre lo sucedido.

El Archivo Oral considera diversos perfiles de testimoniantes para reconstruir una memoria integral del sitio. En primer lugar, se convoca a sobrevivientes del campo, personas que estuvieron recluidas en Melinka-Puchuncaví y que pueden aportar relatos sobre su experiencia de prisión política, las condiciones del recinto, la organización interna de los detenidos y los episodios de resistencia y solidaridad que surgieron en ese contexto.

También se invita a mujeres que fueron madres, hijas, esposas, parejas o amigas de los prisioneros, quienes vivieron las consecuencias de la represión de manera indirecta, enfrentando hostigamiento, vigilancia y la incertidumbre sobre el destino de sus seres queridos. En muchos casos, estas mujeres desempeñaron un papel fundamental en la denuncia de violaciones a los derechos humanos, la búsqueda de justicia y la resistencia ante la dictadura. Sus testimonios permitirán visibilizar el impacto de la prisión política en las familias y comunidades, así como las múltiples formas en que se vieron afectadas.

Un tercer perfil clave corresponde a los habitantes de la comunidad de Puchuncaví, quienes vivieron en las cercanías del campo de concentración y fueron testigos de su funcionamiento. Estas personas pueden compartir relatos sobre la relación entre el campo y la comunidad, las dinámicas de abastecimiento, la presencia militar y los efectos que la represión tuvo en la vida cotidiana del pueblo. Este testimonio es fundamental para comprender cómo la dictadura impactó no solo a los detenidos, sino también a su entorno inmediato.

El testimonio es una herramienta clave en la lucha por la verdad y la justicia. Registrar y conservar estas voces no solo permite visibilizar lo ocurrido, sino que también garantiza que las futuras generaciones conozcan y comprendan la historia de este sitio de memoria. A través del archivo, se busca fomentar el diálogo y la transmisión intergeneracional de estas experiencias, manteniendo vivo el compromiso con la memoria y los derechos humanos.

Si deseas ser parte de este proceso y compartir tu testimonio, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros y ayudarnos a mantener viva la memoria de lo ocurrido en Melinka-Puchuncaví.

Contacto: +569 9375 4254

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