
“Hay que exterminar el cáncer marxista”. Grandilocuente y brutal frase que resonó en todo el país iniciado el golpe del 11 de septiembre de 1973, y que se hizo carne con el brutal asesinato de toda una generación de dirigentes sindicales, sociales, estudiantiles y políticos partidarios del gobierno legítimo de Salvador Allende.
El exterminio comenzó en la primera ola de horror desatada ese 11; y posteriormente en la segunda ola, que golpeó a la valiente resistencia a la dictadura. La dictadura militar, al amparo y con apoyo directo de las clases dominantes del país, instauró un nuevo crimen de lesa humanidad: el secuestro y desaparición de quienes resistían.
Los detenidos políticos en esta nueva etapa de represión, luego del martirio de la tortura, tenían dos destinos: el confinamiento en campos de concentración o su asesinato que se concretaba en la figura del “detenido desaparecido”. Muchos de ellas y ellos habían sido vistos en los distintos centros de tortura y, por ende, se sabía que estaban vivos, aunque posteriormente eran asesinados y desaparecidos.
El “desaparecimiento” de las y los detenidos políticos, que suman más de un millar, se mantiene hasta hoy. A pesar de los esfuerzos de anteriores gobiernos y del actual, no ha sido posible recuperar todos los cuerpos de aquellos compañeros y compañeras asesinadas.
¿Dónde están?, pregunta apremiante expresada por las madres, esposas, hermanas, familias enteras; pero sin respuesta por parte de las FFAA. Muchas de esas familias buscadoras han muerto sin saber el destino de sus seres queridos. El “detenido desaparecido” es un ejemplo infamante del horror de la dictadura militar y de las clases dominantes que apoyaban sin un rastro de misericordia la matanza. Esa ausencia perenne, esa ausencia que no termina, sigue impulsando nuestra lucha por una sociedad con más dignidad, con más verdad y justicia
Queremos simbolizar a todos, todas y a Silvio Vicente Pardo Rojas quien era militante del MIR y estudiante de Derecho de la Universidad Católica de Valparaíso y que fue hecho desaparecer desde el propio Campo de Concentración Melinka-Puchuncavi, fue detenido el 4 abril 1974 por agentes de inteligencia de la Armada de Chile.

AGO
2025
